jueves, 17 de marzo de 2016

¿Por qué no adelgazo?

Casi todos sabemos que las dietas habituales no funcionan por el conocido efecto rebote, o en otras palabras, en cuanto volvemos a comer lo que nos habían prohibido, engordamos los que habíamos perdido o incluso mas.

Entonces, ¿qué hay que hacer para poder adelgazar?

Pues una cosa bastante sencilla pero a la vez difícil de hacer, que no es ni mas ni menos cambiar los hábitos de alimentación.


Y es que cambiar los hábitos es algo muy complicado porque ya hemos tomado la inercia de hacer siempre las cosas de la misma forma.

Si no te lo crees, intenta cepillarte los dientes con la mano contraria o comer con la mano contraria, verás que no es nada sencillo.

Pero es la clave si cambias los hábitos de alimentación, verás como adelgazas definitivamente y sin efecto rebote.

¿Y eso, como se hace?

Hay algunos especialistas que indican que si nos acostumbramos a hacer algo durante 21 días seguidos, lo convertiremos en un habito.

Así que si eres capaz de aceptar el desafío y cambiar los hábitos durante esos 21 días, verás que a partir de entonces te será mas fácil y se convertirá en tu forma de comer y vivir.


¿Preparado para el desafío?

Algunas pautas, para comer y que probablemente ya conoces.

1º Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo.

Así que tu comida mas importante sea el desayuno, después una buena comida y una cena mínima.

¿Por qué? Porque nuestro metabolismo está mas activo durante la mañana, según los ciclos solares y se ralentiza a partir de las 6 de la tarde. Por tanto si desayunas y comes una buena cantidad de alimento, te engordará menos que si lo haces en la cena.

Después de la cena, nuestro metabolismo es muy lento y el intestino tarda mucho tiempo en procesar los alimentos, y además si después nos vamos a dormir todavía mas lentitud y por tanto mayor aumento de peso.

Por tanto desayuna entre las 6.30 a 8.30, come a las 13 o 14 horas como muy tarde y cena no mas tarde de las 20h.


¿Y que como?  Tal como explicaba en un post anterior, intenta que tus alimentos sean crudos en una proporción 80/20, los crudos son verduras, hortalizas y frutas.
Así que por ejemplo tu desayuno puede estar compuesto por:

1 zumo natural de fruta (parte del 80), 2 tostadas de pan integral (parte del 20), y por ejemplo un tomate refregado en el pan (80)

Para la comida puedes tomar:

Una ensalada con lechuga, tomate, cebolleta, zanahoria (todos 80) y un plato de pasta o arroz integral (20) con alguna salsa de tomate. Pero ojo no le pongas una salsa con nata, o bechamel o cosas por el estilo porque eso aumenta tu peso y volumen. Si quieres comer carne o pescado, que sea poca cantidad y siempre a la plancha.

Para la cena (de mendigo) puedes tomar:

1 verdura cocida (brócoli, judías verdes, etc.) con alguna patata cocida, o una ensalada, o una ensalada de frutas. Recuerda que cenas como un mendigo.
Pero no le pongas a la ensalada queso o huevo o cosas por el estilo porque de nuevo eso aumentará tu peso.

2º Plato pequeño y zapato grande.

Esto indica que tienes que quemar mas calorías (zapato grande= caminar mas) que las que ingieres (plato pequeño).

Así que plantéate moverte, al menos 30 minutos al día durante 5 días. Aunque solo sea salir a caminar deprisa, pero muévete, y asegúrate de hacerlo por medio de definir con antelación, a que hora vas a hacer tu ración de ejercicio.


Para comer la cantidad correcta, hay un truco, acostúmbrate a comer en un plato de postre en lugar de un plato normal. Si llenas el plato de postre, comerás lo que realmente necesitas, pero si pones la misma cantidad en un plato grande te parecerá que es poca cantidad y seguro que al final lo llenas.

Recuerda son 21 días los que necesitas para acostúmbrate. Inténtalo no es tan difícil.

3º La planificación es la clave.

Una de las cosas que nos suele pasar es que no sabemos que comer o cenar, y por tanto sacamos algo de la nevera (normalmente embutido o cosas que no nos interesa comer) y de nuevo engordamos.

Para evitar esto crea tu menú semanal, y asegúrate de cumplirlo. Decide que vas a desayunar, comer y cenar con una semana de antelación y compra todo lo que necesites para que no te falte de nada. Verás que si te acostumbras a realizar los menús por adelantado, no te saltarás las comidas que te van bien.


4º Somos un 75% agua.

Y por tanto necesitamos agua, y mucha, para que nuestras células y tejidos funciones correctamente y nuestra sangre circule de la mejor manera. Bebe al menos 1,5 litros por día.


Si te cuesta beber agua, hay un truco. Nada mas levantarte bebe un vaso de agua con el zumo de medio limón para limpiar tu intestino. Durante la mañana llévate la botella al trabajo y asegúrate de tenerla delante de tu vista para ir bebiendo uno vaso cada hora u hora y media. Antes de la comida bebe otro vaso de agua y si quieres durante la comida otro vaso. Por la tarde igual que por la mañana, ten la botella cerca y bebe un  vaso. Y antes de cenar lo mismo un vaso antes de la comida y otro durante la misma. Ya verás como te habrás bebido el litro y medio sin enterarte. Y por supuesto no bebas refrescos o zumos de frutas embotellados (la cantidad de azúcar que tienen es impresionante, a veces mas de 9 cucharadas de azúcar por litro)


Reduce el consumo de alcohol (vino, cerveza, etc.) a 2 vasos por semana, ya que el alcohol tiene muchas calorías y aumentas de peso sin darte cuenta.

También el café redúcelo a una taza por día.
Si quieres asegurarte de hacerlo, recuerda que por cada vaso de alcohol o taza de café debes beber 2 vasos de agua para compensarlos. Si bebes un café y una cerveza , deberás beber el litro y medio habitual y además 2 vasos de agua mas para compensar.

Si no te acuerdas de beber agua durante la mañana o la tarde, bebe un vaso de agua cada vez que vayas al baño, así no se te olvidará.

Como ves son ideas sencillas, pero difícil porque hay que cambiar los hábitos.

Recuerda el desafío, si lo haces durante 21 días conseguirás crear nuevos hábitos y conseguirás tu objetivo de adelgazar y estas mas sano.

Tu decides.

Saludos.


Luis Perona.

jueves, 10 de marzo de 2016

Limpiar los filtros del cuerpo.

No se si te has parado a pensar pero nuestro cuerpo tiene una serie de filtros que se dedican a limpiar todo lo que entra en el .

Hay 4, son el hígado, los riñones, los pulmones y la piel.


Y si estos filtros están sucios pasa lo mismo que le pasa a un automóvil, que se estropea.
Por ejemplo si tienes un coche y nunca cambias el filtro del aceite, el de la gasolina o el del aire y sigues haciendo muchos kilómetros, ¿sabes lo que te va a pasar?
Apuesta a que tendrás que llamar a la grúa porque el coche se parará.

Pues en nuestro cuerpo pasa lo mismo. Pero en lugar de cambiar los filtros hay que limpiarlos.


Nuestro cuerpo mueve 5 litros de sangre por segundo estando en reposo, por tanto en una hora ha movido 5x60=300 litros de sangre. Y en un día 300x24= 7.200 litros.

Si hacemos una comparativa tomando la densidad del agua de 1 litro= 1 kilo (aunque la sangre es mas densa), tenemos que nuestro cuerpo mueve en una día un total de 7.200 kg de sangre, mas o menos lo que pesa un camión.

Y eso pasa sin que nos enteremos, día tras día, pero la sangre pasa por los filtros y ¿que pasa si la sangre esta limpia? Pues igual que en el coche, el cuerpo sigue funcionando, pero si la sangre está sucia por los contaminantes que ingerimos, el filtro se atasca y llega el problema.

¿Qué cosas hacen que los filtros se atasquen?

Sobre todo lo que comemos y bebemos.
Si tomamos alcohol, el filtro del hígado empieza a atascarse, y si lo hacemos en exceso mucho mas.

Si tomamos alimentos procesados, todos los colorantes, conservantes y saborizantes van a nuestro intestino que no puede absorberlos, por los que llegan al colon en lo que las bacterias de nuestra microbiota se dan el atracón. Empezando a multiplicarse las bacterias malas en lugar de las buenas. A partir de ahí empezaran a filtrase en nuestra sangre compuestos nocivos que irán al hígado a través de la vena porta y de allí a los riñones.


Y si fumamos ya sabes lo que le pasara a los filtros pulmonares.

Todo esto que nos parece tan normal, no lo haríamos en nuestro coche, a nadie se le ocurriría poner aceite del mas barato en el motor, gasoil en lugar de gasolina como combustible porque es mas barato, porque sabemos las consecuencias. Sin embargo es increíble lo que la gente le echa a su cuerpo esperando que no pase nada. Y luego cuando están enfermos se preguntan porque les ha tocado a ellos.
Así que, ¿qué hacemos para limpiar los filtros?

Lo que haríamos con nuestro coche, limpiarlos con agua y jabón. Pues bien el agua y jabón para nuestro cuerpo, son el agua pura para beber y los alimentos naturales para comer.

Si eliminamos el alcohol, el tabaco y los alimentos refinados (harina, pan, azúcar blanco), los alimentos procesados (congelados, pizzas, embutidos, etc.) y los sustituimos por alimentos naturales como frutas, verduras y alimentos integrales, el cuerpo se irá limpiando poco a poco.

La gran ventaja que tiene nuestro cuerpo es que las células se van renovando continuamente. Los científicos saben que cada 3 meses se produce esta renovación, pero esta renovación no es posible si no le damos al cuerpo los materiales que necesita como vitaminas, minerales, proteínas, grasas, hidratos de carbono y sobre todo agua pura (somos un 70% de agua).

Por tanto para limpiar los filtros no nos queda otra que cambiar nuestros hábitos alimenticios.


Alguno dirá: Pero es que eso es muy difícil.

Claro y sobre todo si no te informas de cómo limpiar tu organismo. Pero igual que cuando compras un coche le preguntas al fabricante que combustible utilizar, y que aceite usar, y cada cuanto cambiar el aceite y los filtros, tienes que hacer lo mismo con tu cuerpo.

Porque en caso contrario te va a tocar pagar la factura, en este caso en forma de enfermedad, aumento de peso, y problemas variados.

Sin embargo si llevas un buen programa de mantenimiento de tu cuerpo, no solo te encontrarás bien, y sin dolores, sino que perderás esos kilos de mas que nunca se van y recuperaras el buen animo.

Recuerda puedes pagar antes o después, pero lo que no pagues (en tiempo y esfuerzo) en mantener tu cuerpo, lo pagarás después en enfermedades.

Tu decides.

Saludos.

Luis Perona




jueves, 3 de marzo de 2016

Nutrientes y contaminantes

Una de las preguntas típicas cuando uno está enfermo, es que debo comer, y aquí empieza el calvario ya que hay tantas dietas y sugerencias como personas en el planeta. Además veremos consejos de muchos nutricionistas que se contradicen.

¿Por qué? ¿Es que no estudian lo mismo?

Si, pero el problema de los nutricionistas es que estudian los nutrientes aislados fuera del contexto del alimento, de la dieta y del estilo de vida de la persona y eso es como querer entender como funciona un automóvil solo comprobando el tipo de gasolina que consume, pero sin tener en cuenta la potencia, la cantidad de cilindros, o el tipo de conducción del conductor.

El caso es que 30 años de recomendaciones nutricionales nos ha dejado mas gordos, mas enfermos y peor alimentados que nunca, por tanto hay que buscar una nueva forma de pensar y comer.

Una de las cosas que tenemos que tener en cuenta son los contaminantes.

En algunos países del 3º mundo,  las enfermedades occidentales aparecieron justo después que llegaron los alimentos occidentales, en particular la harina y azúcar refinados. Al aparecer una enfermedad, enseguida aparecían el resto y en el mismo orden: obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, derrame cerebral y enfermedad cardiaca.


Así que algo tendrán nuestras harinas y azucares blancos, o mejor dicho algo les faltará, en este caso lo que les falta es el salvado, donde se encuentran la mayoría de los nutrientes.

Los carbohidratos refinados, hacen que engordemos de 2 maneras, 1º al quitarles la fibra, no nos llenan y por tanto comemos mas cantidad. 2º Al tener mucha glucosa, se dispara el nivel de insulina en sangre y algún tiempo después baja rápidamente,  dándonos de nuevo sensación de hambre y de ese modo volvemos a comer.


Por tanto si tomas cualquier harina, azúcar, arroz o sus derivados tómalos integrales, ya que en caso contrario solo estas tomando las calorías pero no sus nutrientes.

Pero, ¿que pasa con las plantas y verduras?

Los vegetales tienen antioxidantes que son los que nos ayudan a eliminar los tóxicos que tenemos en el cuerpo, cuantos mas vegetales tomemos menos tóxicos tendremos en el cuerpo. Y cuanto mas tóxicos en el ambiente mas vegetales debemos tomar.

Pero hay que intentar que sean ecológicos, porque en caso contrario nos estamos tomando parte de los contaminantes que se utilizan en su cultivo como los herbicidas y pesticidas.

Por ejemplo, debido a la cantidad de contaminantes del suelo en el que se cultiva, necesitamos comer 3 manzanas para obtener la misma cantidad de hierro que obtendríamos con una en 1940.


En cualquier caso si la dieta contiene mucha fruta y verdura nos protege contra las enfermedades.

Entonces, ¿no debo comer carne ni lácteos?

Cada uno debe decidir que hacer, pero piensa esto; en Estados Unidos  durante los años de la 2ª guerra mundial, la carne y los lácteos estuvieron restringidos, y la tasa de enfermedades cardiovasculares cayo en picado. Sin embargo al acabar la guerra se quitaron las restricciones alimentarias y la tasa de infartos subió inmediatamente.  Saca tu las conclusiones.


Lo curioso es que desde 1980 los agricultores han producido una media de 600 calorías mas por persona y día a la vez que el precio de la comida ha descendido.
Para mantener los ingresos de la industria alimentaria, el tamaño de las raciones ha aumentado y por tanto consumimos 300 calorías mas que en 1985, sobre todo jarabe de fructosa y grasas añadidas. Si no te lo crees mira el tamaño de las palomitas del cine, algunos parecen contenedores industriales, y la gente se los come.


Ten en cuenta que solo el 8% de las calorías que consumimos vienen de frutas y verduras.

Además el 75% de los aceites vegetales vienen de la soja y el maíz porque son los mas baratos de producir, ya que están subvencionados, la soja y el maíz además sirven para dar de comer a los animales que nos comemos y el resto va a los alimentos procesados, todo eso nos da demasiadas calorías y hace que engordemos. Esos alimentos procesados y aceites suponen 2/3 de lo que comemos.

Tu decides que comer, pero a buen entendedor……

Parece que lo que la medicina esta aprendiendo a hacer es a mantener vivas a las personas que la dieta occidental esta haciendo enfermar.

Curiosamente el ser humano esta sobrealimentado (exceso de calorías) y desnutrido a la vez (falta de nutrientes) algo que no había pasado nunca en la historia.

¿Entonces que como?

Algunas reglas:

1º Evita cualquier producto que tenga ingredientes desconocidos, impronunciables, o muchos ingrediente (mas de 5), o que contenga jarabe de maíz rico en fructosa.

2º Evita cualquier alimento procesado que se parezca mas a un producto industrial que a uno de la naturaleza.

3º Evita los alimentos que exhiban afirmaciones de propiedades saludables, como que te bajan el colesterol o similares.

4º No comas nada que tu bisabuela no reconocería como alimento.

5º No comas nada que no pueda pudrirse en meses.

6º Si no quieres engordar,  haz comidas, no picotees y cuando comas, hazlo  despacio, el cerebro tarda 20 minutos en saber que estamos llenos, si comes despacio te darás cuenta de que estas lleno a los 20 minutos.

La decisión es tuya, puedes nutrirte o contaminarte.

Saludos.

Luis Perona.