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jueves, 30 de noviembre de 2017

Miguel Ángel Martínez-González, el sabio de la dieta mediterránea

Os dejo otra entrevista que apareció en prensa hace unos meses sobre la dieta mediterránea, creo que es muy interesante lo que dice uno de los mayores expertos, sacad vuestras propias conclusiones.

Es uno de los cerebros del mayor proyecto científico sobre dieta mediterránea, sus efectos en la salud y en la obesidad, la gran pandemia del siglo XXI.
Este catedrático de Salud Pública de la Universidad de Navarra, y desde junio también catedrático visitante de Harvard, es uno de los cerebros del ensayo Predimed, el más amplio realizado hasta ahora sobre los efectos de la dieta originaria del sur de Europa: el seguimiento de una cohorte integrada por 7.500 participantes reclutados en toda España durante una década ha demostrado que esta reduce en un 66% los problemas circulatorios, en un 30% los infartos e ictus y en un 68% el riesgo de cáncer de mama.

“EL PAN BLANCO ES UNO DE LOS PRINCIPALES PROBLEMAS QUE TENEMOS EN ESPAÑA. CUANDO YA SE TIENE SOBREPESO, ES UNA BOMBA”


Ya es un hecho científico: la dieta mediterránea es saludable. Entonces, ¿por qué hay tanto sobrepeso en España?

Mucha gente dice que conoce y sigue la dieta mediterránea. Pero la realidad es que las generaciones jóvenes han incorporado la norteamericana. Se come demasiada carne roja y procesada. No quiero decir que tengamos que hacernos vegetarianos. Pero la evidencia científica indica que, a medida que se aumenta el porcentaje de proteínas vegetales sobre las animales, se reduce brutalmente la mortalidad cardiovascular y por cáncer. La dieta mediterránea, sobre todo el consumo de aceite de oliva virgen extra, frutos secos, frutas, verduras y legumbres, es la mejor opción. Después, mejor comer pescado que carne y, esta, preferentemente de ave o conejo. También conviene reducir el consumo de azúcar y sal, y llevar una vida menos sedentaria. Usar más las escaleras y menos el ascensor.

¿Por qué a la gente le cuesta tanto adelgazar?

Primero, porque hay que tener mucha fuerza de voluntad para perder kilos y no volverlos a recuperar. Pero es que, además, cierta industria alimentaria ejerce gran presión para poner muchos alimentos a nuestra disposición a todas horas, a un coste muy barato y en grandes cantidades. ¿Qué es lo que está más al alcance en las estanterías de los supermercados? Alimentos ultra procesados, con gran densidad energética porque les han metido mucha grasa, azúcar y sal, a veces en contra de la naturaleza del producto, como pasa con el kétchup. ¿Qué tendrá que ver la salsa de tomate con él? Y se vende y consume en cantidades industriales. Además, las raciones grandes y baratas hinchan a la gente. Vivimos en una cultura de sobrealimentación. Deberían hacerse más fáciles las opciones más sanas.

El Gobierno acaba de anunciar la creación de una tasa que penaliza el consumo de bebidas carbonatadas. ¿Qué le parece?

Soy partidario de que se subvencionen el aceite de oliva virgen extra, las frutas y las verduras a base de gravar el consumo de carne roja y procesada, comida basura y bebidas azucaradas. Así se lanza un mensaje claro de qué es sano y qué no.

Hablaba antes del pan. ¿Es dieta mediterránea?

Hemos debatido mucho en torno a este tema. La conclusión a la que hemos llegado es que el pan blanco es uno de los problemas más graves que tenemos en España. La gran mayoría lo consume y, además, se hincha. Conviene saber que es fundamentalmente un almidón, y nuestro cuerpo es super eficiente transformando el almidón en azúcar. Es como tomar glucosa. Basta con poner un poco de miga en la boca, enseguida sabe dulce.

¿Y por qué se molesta la industria en quitar el grano entero? 

Porque las harinas refinadas aguantan mejor. Son muy útiles comercialmente, pero les quitan la parte más nutritiva y que permite que se absorban los azúcares más lentamente. Le estamos dando a la gente, con el pan blanco, un combustible de rápida absorción. Y eso, especialmente cuando ya se tiene sobrepeso, cierta resistencia a la insulina, es una bomba. Habría que consumir menos y, preferiblemente, integral.

“ALGUNAS EMPRESAS DE ALIMENTACIÓN HAN USADO TÁCTICAS SIMILARES A LAS QUE USÓ LA INDUSTRIA TABACALERA”

Proliferan ahora los libros sobre las diversas teorías de qué alimentos engordan más o menos. Que si las grasas no son tan malas como se pensaba y el azúcar es la razón de la epidemia de obesidad y diabetes… ¿Qué es peor, el azúcar o las grasas?

El azúcar es un gran problema. Se añade en grandes cantidades a los refrescos, zumos y productos envasados. Los niños se acostumbran a esos sabores extradulces y, claro, luego no quieren comerse una pera. Pero, por otra parte, está demostrado que la grasa saturada tiene un efecto negativo sobre la enfermedad cardiovascular. Tanto las grasas como el azúcar pueden ser problemáticos.


La industria dice que no hay que demonizar alimentos, que hay que comer de todo.

No se ha demostrado científicamente que comer una amplia variedad de alimentos sea mejor que restringir algunos. Pero, al productor de carne de vacuno, ¿qué le va a interesar decir? Pues que no hay que demonizar ningún alimento. La industria tiene muchos más recursos que las autoridades de salud pública para lanzar estos mensajes. Ha pasado antes. Algunas empresas de alimentación han usado tácticas similares a las que usó la industria tabacalera. Como pagar a científicos para que dijeran que el tabaco no perjudicaba la salud tanto como se creía. Se llegó a decir que los cánceres de pulmón incipientes producían el deseo de fumar para calmar el dolor. También se ha empleado dinero para desprestigiar a los epidemiólogos que trabajamos en nutrición.

¿Comparar la industria alimentaria con la del tabaco no es un poco desproporcionado?

Hace dos años se publicó un informe en PLoS Medicine con los documentos internos de la industria del azúcar de los años cincuenta y sesenta. Allí se constata que se sabía perfectamente que era la causa de la caries dental. En aquellos documentos internos se detalla cómo pagaron a científicos para que sembraran la duda sobre todo lo que pudiera perjudicarlos. Los expertos en marketing que aconsejaban a las empresas azucareras fueron contratados después por las del tabaco, que imitaron estas estrategias. Por otra parte, sí es destacable que en los últimos años ha habido movimientos responsables dentro de la propia industria alimentaria para retirar las grasas trans [las más dañinas] de sus productos, usar edulcorantes que no sean calóricos y reducir el contenido de sal.

La obesidad es ya una epidemia de alcance global. Es la gran pandemia del siglo XXI, y va a provocar el hecho insólito de que en las sociedades desarrolladas retrocedamos en expectativa de vida. En Estados Unidos acabamos de saber que ya ha pasado. Un macroestudio reciente realizado en Israel muestra que incluso la gente cuyo peso está dentro de la normalidad, pero en la parte alta, rozando el sobrepeso, sin ser aún obesos, tiene un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular. La OMS asocia la obesidad con 15 tipos de cánceres. Eso tiene un impacto en la calidad de vida. Por eso estamos haciendo el ensayo Predimed Plus, para ver si con dieta mediterránea no solo se está más sano, sino también más delgado.


¿La obesidad es genética?

Es hereditaria, porque las costumbres se pueden pasar de padres a hijos, pero el componente genético no puede explicar la pandemia actual. En Harvard hicieron un estudio muy interesante en 2012: tomaron 32 genes relacionados con la obesidad y vieron qué pasaba cuando se tomaban bebidas azucaradas. Si no se consumían refrescos azucarados, la genética no predecía nada. Es muy llamativo. Solo en presencia de una dieta insana, la genética se relaciona con la obesidad. Por supuesto, el papel de los padres es clave, y el de la escuela, los profesionales sanitarios, los medios y la cultura del entretenimiento.

¿Hasta dónde puede llegar la medicina preventiva?

Empecé a formarme como cardiólogo, pero enseguida me di cuenta de que me gustaba actuar antes, la epidemiología, los grandes números. En los noventa, la medicina preventiva era insignificante en España. Ha ido ganando prestigio gracias a la medicina basada en la evidencia científica. Antes el médico se fiaba de su inspiración, de su ojo clínico, de su experiencia. Ahora hay investigaciones que afirman que tras estudiar a 10.000 pacientes, esto es lo que suele pasar. Ha cambiado el lenguaje de la medicina.

Se solía decir que un buen médico era alguien mayor, con experiencia. Era una visión subjetiva. Ahora tiene una base más objetivada, cuantificada, rigurosa, científica, pero nunca debe faltar el afecto humano al paciente y la atención personalizada.

¿No podemos acabar obsesionándonos con la prevención?

La gente confunde la medicina preventiva con los tratamientos precoces o los chequeos. Pero lo principal es el estilo de vida y la dieta. La vida es simple, al menos en teoría: no fumar, estar delgado, tener actividad física, comer sano y controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa. Si se tienen bajo control estas cosas, se reduce en un 76% la mortalidad cardiovascular.


Hoy en día, con un simple análisis de sangre o saliva se puede pronosticar un cáncer en una persona totalmente sana. Esa medicina preventiva tiene aplicaciones que son habas contadas. Es muy poca gente la que puede beneficiarse ahora mismo. No hay recursos. En cambio, comer más lentejas y menos carne está al alcance de toda la población desde ya mismo.


Hay un empeño en hacer que la gente viva muchos más años. La calidad de vida es fundamental. Y mucha se pierde por las enfermedades neurodegenerativas. Estamos investigando el efecto de la dieta mediterránea en demencias como el alzhéimer y el párkinson y hemos empezado a ver que también es beneficioso. Calculo que en un año se publicarán los resultados. Creo que va a ser un bombazo.

Creo que queda muy claro, fuera alimentos procesados, mas verdura y fruta y menos carne, y sobre todo moverse mucho mas. 

Saludos.

Luis Perona.

viernes, 21 de abril de 2017

Acido graso Omega 3

Es uno de los ácidos grasos esenciales que necesitamos, se encuentra en el aceite de linaza y en el de pescado, pero es en el de pescado donde se encuentra el mejor porque contiene sus dos componentes esenciales, EPA y DHA muy importantes para el corazón.


Un estudio de investigación comprobó que la esperanza de vida es mucho mayor en los países que consumen mucho pescado en la dieta diaria.  Estos ácidos reducen la inflamación, fluidifican la sangre y equilibran el sistema inmunológico.

Para que sirve:

Si se tiene un alto nivel de triglicéridos, el acido omega 3 es el mejor fármaco para reducirlo.

También ayuda para combatir la artritis, y el asma ya que  el omega 3 reduce la inflamación.

También es bueno para, dolores menstruales, eccema, enfermedad de Cron, colitis ulcerosa, enfermedades cardiovasculares. esclerosis múltiple, hipertensión arterial, inflamación intestinal.

Se encuentra sobre todo en pescado azul como salmón, arenque, boquerones y sardinas, también en mero, caballa y atún pero como estos peces suelen estar contaminados con mercurio no conviene tomarlos mas de una vez al mes. Siempre que sea posible consume pescado salvaje y no de piscifactoría.


Dosis: Si lo tomas en comprimidos de 500mg a 1000mg por día pero que tengan EPA y DHA combinados. 


Efectos secundarios: Puede aumentar el colesterol LDL que se neutraliza con un suplemento de ajo.

Si repite,  puedes tomarlo en las comidas o con cápsulas con cubierta entérica que no se abren en el estomago sino en el intestino.

Como ves es un remedio natural y efectivo, mucho mejor que las estatinas de los productos para reducir el colesterol.

Saludos.
Luis Perona.

jueves, 5 de enero de 2017

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en España. ¿Te afecta a ti?

Os dejo otro articulo del diario EL PAIS que apareció la semana pasada:

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en España. Sin embargo, prevenir problemas cardiovasculares es muy sencillo. Basta con cambiar una serie de hábitos de alimentación y estilo de vida y reforzar el consumo de nutrientes cardioprotectores, como el Omega 3. Este es el decálogo de hábitos cardiosaludables.


1.- Aumentar el consumo de pescado

En España solo se consume, de media, una ración de pescado a la semana, una tercera parte que carne. Es menos del 25 % de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que se sitúa en torno a tres o cuatro raciones a la semana. Rosa Ortega, del Departamento de Nutrición, Facultad de Farmacia, Universidad Complutense de Madrid, va más allá: “Lo aconsejado sería tomarlo entre cinco y siete veces por semana; algo menos en individuos pequeños e inactivos. Y algo más en mayores, con más actividad”. De modo que la media está en al menos cinco veces por semana.


2. Adoptar la dieta mediterránea como un aliado para cuidar el corazón

La dieta puede llegar a reducir hasta un 30 % el riesgo de enfermedad cardiovascular. Y disminuir hasta un 70 % las probabilidades de volver a padecer una patología cardiovascular. “El efecto beneficioso de la dieta mediterránea se descubrió hace bastantes años”, comenta Rosa Ortega. “Las investigaciones realizadas a lo largo de los años, incluyendo las más recientes, ponen de relieve que seguir una dieta mediterránea es un buen modo de cuidar el corazón”.


3. Equilibrar el consumo de grasas

Que no todas las grasas son iguales forma parte ya de la sabiduría popular. Que no todas afectan de la misma manera al organismo, también. Rosa Ortega lo explica: “Algunas grasas saturadas y trans perjudican el control del colesterol y aumentan el riesgo cardiovascular. Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas tienen efectos beneficiosos. Estas últimas incluyen ácidos grasos esenciales que no se pueden sintetizar en el cuerpo, sino que tienen que ser obtenidos a través de los alimentos”. Es nuestra labor aumentar su ingesta consumiendo nueces, pescado y alimentos como las leches enriquecidos con Omega 3.


4. Consumir alimentos con Omega 3 para cuidar el corazón

La American Heart Associaton afirma que las grasas buenas, entre las cuales se encuentran los ácidos Omega 3 como el EPA y el DHA, ayudan a mantener la salud del corazón. A partir de la ingesta de dos gramos diarios se mantienen los niveles normales de triglicéridos en sangre; a partir de tres, se mantiene la presión sanguínea normal. Rosa Ortega: “Los ácidos grasos omega-3 han sido relacionados con un efecto protector frente a diversas patologías: enfermedades cardiovasculares, arteriosclerosis, hipertensión…”

5. Más grasas buenas prolongan la vida

La población de la isla de Okinawa, en Japón, posee el récord mundial de longevidad. Además, gozan de buena salud hasta la muerte: son físicamente independientes a los 97 años de edad. Sus habitantes tienen un 80 % menos de problemas coronarios. Los expertos ‘responsabilizan’ al elevado consumo de ácidos grasos omega 3. “Teniendo en cuenta que los ácidos grasos omega-3 intervienen en la protección frente a muy diversas patologías y deterioros, es razonable asumir que pueden asociarse con mayor longevidad y mayor calidad de vida en los años extra que se puedan lograr”, asegura Ortega.

6. Controlar el colesterol

El exceso de colesterol es uno de los principales factores de riesgo en el desarrollo de enfermedades del corazón. En España, el 47 % de la población adulta tiene el colesterol alto y solo la mitad lo sabe. La buena noticia es que una elección adecuada de alimentos permite reducir hasta un 50 % la ingesta de colesterol. Lo confirma Rosa Ortega: “Una alimentación rica en frutas, verduras, cereales integrales, lácteos, pescado, aceite de oliva… encaja en el perfil de dieta mediterránea y por su contenido en fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes, ácidos grasos omega-3… ayuda a prevenir problemas cardiovasculares e ictus”.


7. Caminar 30 minutos al día ayuda a proteger tu corazón

“Caminar y realizar cualquier actividad física habitual y adaptada a las condiciones físicas de cada individuo ayuda a cuidar el corazón, y permite también mejorar el control de peso, forma física y estado de ánimo”, comenta la profesora del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia. También, se ha estudiado que el 78 % de las personas mayores de 80 años que practican al menos media hora diaria de ejercicio, alargan la vida un mínimo de cinco años.


8. Reducir el consumo de alcohol y tabaco

Según el Instituto Nacional de Estadística, un 76,7 % de la población de nuestro país bebe alcohol y un 40,2 % fuma. Sin embargo, ambos son factores de riesgo cardiovascular. Rosa Ortega: “Es destacable el impacto negativo del consumo de tabaco (el riesgo sanitario es proporcional al número de cigarrillos consumidos por día, siendo negativo también para los fumadores pasivos). El alcohol puede consumirse con moderación (1-2 bebidas fermentadas de bajo grado alcohólico al día en mujeres y 2-3 en varones, es aceptable). Pero un consumo excesivo de alcohol es altamente peligroso para la salud del que lo consume y de las personas de su entorno.”

9. Mantener el peso corporal bajo control

Según la Encuesta Nacional de Salud de 2013, el 36,65 % de la población adulta española sufre sobrepeso y el 17,03 %, obesidad. Además, el 24 % de los niños españoles de entre cinco y seis años sufre sobrepeso, frente al 15 % de la media europea. Son datos a tener en cuenta sabiendo que la obesidad es un factor de riesgo cardiovascular y la Organización Mundial de la Salud recomienda equilibrar el peso corporal y controlarlo en función de la altura, edad y sexo. Ortega: “El sobrepeso debe ser evitado desde la infancia, puede llevar poco a poco a la obesidad y a diversos riesgos en la salud, especialmente cuando la grasa se acumula a nivel del abdomen”. Mediante la alimentación se puede controlar la cantidad de grasas ingeridas. La clave es elegir alimentos con bajo aporte calórico; realizar cinco comidas al día, combinar verduras, frutas, pescado, aves de corral; y reducir la ingesta de carnes rojas y carnes procesadas.


10. Reduce el consumo de sal de tu dieta

“La sal contribuye a aumentar la presión arterial, que es un factor importante de riesgo de accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares. Su consumo es muy superior al recomendado en la práctica totalidad de la población y es perjudicial para la salud cardiovascular y general”, afirma Rosa Ortega.

Como ves muchas de las recomendaciones que os he dado en este blog, así que mas dieta de frutas y verduras y mas omega 3, tomando pescado azul o si eres vegetariano tomando nueces o suplementos de omega 3, con uno por comida es suficiente.
Una buena idea es llevar un diario de lo que comes, acostúmbrate a apuntarlo en una agenda pequeña después de cada comida para asegurarte de que realmente comes lo que debes.

Y sobre todo muévete cada día, aunque sea solo andar a paso ligero 30 minutos al día. Y no te olvides de apuntarlo en tu diario.

Animo es fácil si te lo propones.

Saludos.

Luis Perona.