viernes, 10 de noviembre de 2017

Antibióticos en la carne.

Os paso otro informe que aparecía en prensa hace unos días y que explica porqué cada vez hay mas enfermedades que no terminan de desaparecer a pesar de utilizar antibióticos en los hospitales.

Cada vez que compramos carne hemos de saber que la forma en que se ha criado el animal del que procede puede llegar a ser la causa de nuestra muerte algún día. Y no porque la carne tenga un efecto tóxico de efecto retardado, sino porque por cada kilo de carne que se produce en España se emplean 402 miligramos de antibióticos. El abuso de los antibióticos como profiláctico para evitar infecciones en la cría de animales es una de las principales causas de las resistencias bacterianas por las que algunas afecciones comunes como la neumonía o la infección de orina, ya no respondan a los tratamientos disponibles.



Numerosos informes han alertado de las graves consecuencias del aumento de las resistencias bacterianas. Se estima que cada año mueren ya ahora en Europa 25.000 personas —2.500 en España— por bacterias y otros microorganismos resistentes a los antibióticos. De seguir en esta progresión, algunos expertos vaticinan que las infecciones bacterianas pueden volver a ser un azote para la humanidad como lo eran antes del descubrimiento de la penicilina, es decir, una causa frecuente de muerte a cualquier edad. Perder el tesoro que representa el arsenal de antibióticos con los que curar infecciones sería el peor de los desastres. Y lo peor es que eso puede ocurrir no porque sea inevitable, sino como consecuencia de una lamentable desidia que abarca a toda la cadena productiva, desde las autoridades que tienen la misión de vigilar la correcta prescripción de los fármacos, a los veterinarios que los prescriben y los ganaderos que los administran.


España es el segundo país de la UE, después de Chipre, en el que más antibióticos se usan en la crianza de animales, según un informe emitido por la Agencia Europea del Medicamento. Usamos cuatro veces más antibióticos que Alemania y seis veces más que Francia, por citar dos países con importantes cabañas ganaderas. Las consecuencias de esta imprudencia no las pagan solo quienes comenten la infracción. Las pagamos todos. Aunque se observa una mayor incidencia de resistencias bacterianas en los países con mayor consumo de antibióticos, a la larga el problema se extenderá, pues las bacterias no se paran en las fronteras. Por esa razón, algunos países como Bélgica han amenazado con denunciar a España por el incumplimiento de los patrones de prescripción, tanto en animales como en humanos.



El uso de antibióticos en ganadería descendió en el resto de Europa un 13% entre 2011 y 2015. En España ni siquiera hay datos de ese periodo. En 2014 se aprobó un plan estratégico para reducir el consumo de uno de los antibióticos más utilizados en la cría de cerdos, la colistina. Es un antibiótico de último recurso para los humanos que se utiliza para prevenir infecciones en las granjas debido al hacinamiento de los animales. El plan está basado en la voluntariedad y, aunque se han adherido formalmente el 70% de las empresas cárnicas, el consumo apenas ha descendido un 3% en el último año. Puesto que la persuasión no funciona, habrá que recurrir a lo que recomienda la OMS: la prohibición como profiláctico.

Por tanto, tu decides si debes comer carne o no, pero ya sabes que ademas de la carne, te estas metiendo en el cuerpo, antibióticos, además de hormonas y esteroides para que los animales engorden mas rápido.

Saludos.

Luis Perona.

domingo, 22 de octubre de 2017

El número de niños obesos se multiplica por 10 en cuatro décadas

Os paso un nuevo articulo del diario EL PAIS sobre la alimentación que apareció hace unas semanas, la idea en este caso esta dedicada a la obesidad infantil, que se está disparando sin que nadie (ni autoridades, ni padres) hagan nada al respecto.
Si tienes hijos léelo despacio y toma las medidas necesarias. Este es el articulo:

El mundo afronta una crisis global de malnutrición causada tanto por la falta de comida como por el consumo de alimentos procesados poco saludables. Ambos problemas están relacionados con la desigualdad y la pobreza y amenazan cada vez más a los países en desarrollo, alerta un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en colaboración con instituciones académicas de Reino Unido.

En el mundo hay ya 124 millones de niños y jóvenes —entre cinco y 19 años— que sufren obesidad, 10 veces más que lo que se registraba hace cuatro décadas. Mientras este problema sigue creciendo entre los más jóvenes, el avance de la desnutrición se está ralentizando a nivel global. Si estas tendencias continúan en los próximos años, en 2022 habrá en el mundo más niños y jóvenes obesos que desnutridos, añade el trabajo, que también resalta que hay otros 213 millones de chicos y chicas con sobrepeso. A este problema hay que sumarle el de los 192 millones de niños y jóvenes con desnutrición moderada y aguda, un problema que afecta especialmente también a países asiáticos como India.


La obesidad también es una consecuencia de la mala nutrición”, explica Chiara di Cesare, experta en salud pública de la Universidad de Middlesex y coautora del estudio, publicado hoy en la revista médica The Lancet, y cuyos datos por países se pueden observar aquí. El trabajo ha analizado más de 2.000 estudios sobre el índice de masa corporal de adultos, niños y adolescentes que incluyen datos de 128 millones de personas para estimar las tasas de sobrepeso, obesidad y desnutrición en 200 países entre 1975 y 2016.

La región con más niños obesos es Polinesia, donde más del 30% de los niños y jóvenes están obesos. Le siguen otras regiones de países en desarrollo con tasas cercanas al 20% en Asia y el Norte de África como Arabia Saudí, Irak, Kuwait y Egipto. América Latina también es una de las regiones donde más ha crecido la obesidad entre los niños, explica Di Cesare. A nivel global, el 5,6% de las chicas y el 7,8% de los chicos están obesos. En 1975, el primer año analizado, las cifras eran del 0,7% y del 0,9%, respectivamente.

“Aún no está claro cuál es la explicación de que haya tanta obesidad en estos países, aunque una de las razones puede ser los cambios bruscos en el mercado alimentario y la llegada de comida procesada con bajo valor nutritivo”, resalta Di Cesare. Mientras la obesidad en jóvenes avanza en los países en desarrollo, el crecimiento se está estancando en Europa y EE UU, pero solo tras décadas de avance y con una prevalencia que sigue siendo demasiado alta, alertan los autores del trabajo.


Si el impacto de la desnutrición es visible y a corto plazo —unos tres millones de niños mueren por estas causas cada año—, el de la obesidad es crónico, pues fomenta enfermedades como la diabetes, los problemas cardiovasculares o el cáncer que aparecen después de décadas. Con esta tendencia, si no se toman medidas “serias y concertadas” contra la obesidad, “se pondrá en riesgo innecesario la salud de millones de personas, lo que llevará unos costes humanos y económicos”, ha alertado Leanne Riley, experta de la OMS y coautora del estudio.

 Majid Ezzati, investigador el Imperial College y uno de los coordinadores del trabajo, resalta que “la mayoría de países ricos se han resistido a establecer impuestos y regulación para cambiar los hábitos alimentarios de los niños para evitar la obesidad infantil”. “Más importante es que muy pocas políticas y programas están dedicados a facilitar el acceso a comidas saludables como los granos integrales, frutas y vegetales para familias pobres. La imposibilidad de comprar comida saludable puede llevar a la desigualdad social y obesidad”, añade.

La transición entre la desnutrición y el sobrepeso y la obesidad puede darse de forma rápida en países en desarrollo que pasan de tener falta de comida a acceder a alimentos y bebidas procesadas con alto contenido en grasas, sal y azúcares y pocos nutrientes esenciales, alertan los autores. Al mismo tiempo, “los países desarrollados muestran un estancamiento del avance de la obesidad, pero es posible que lo que esté sucediendo es una reducción solo entre los más ricos y un avance entre los sectores más desfavorecidos”, advierte Di Cesare.



Los datos del informe para España muestran que el porcentaje de niñas y jóvenes con obesidad ha pasado del 2,3% al 8,2% y del 3,6% al 12% en niños desde 1975, por encima de la media mundial. Según datos recientes del estudio Aladino, parece que hay “cierta tendencia a un crecimiento menor de la obesidad en niños y jóvenes, pero nuestro país registra aún una de las tasas más altas de Europa y el problema sigue en aumento, con lo que no podemos quedarnos tranquilos”, señala Mercedes Gil, jefa del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre fisiopatología de la obesidad y nutrición. Para esta investigadora, que no ha participado en el estudio, los impuestos sobre el azúcar o la grasa no van a acabar con el problema, y propone “establecer otras medidas gubernamentales, como mejorar la alimentación en los comedores escolares y controlar el precio de frutas y verduras” para que sean más asequibles, explica. La experta añade que “la relación entre pobreza y obesidad está clara, también en España, cuanto más bajo es el nivel económico, más riesgo hay de sufrir obesidad”

Como ves el problema es serio, y si no haces nada como padre, después tendrás que pagar las consecuencias como padre del paciente en un hospital.
Yo desde luego lo tengo claro, mis hijos toman comida sana, nada procesado, ni refrescos con azúcar. Frutas, verduras, legumbres y algo de carne y pescado ocasionalmente es la dieta mas efectiva.

Como suelo decir, puedes pagar antes (en alimentación sana) o después (en medicinas) tu decides.

Saludos.

Luis Perona

viernes, 13 de octubre de 2017

Las personas que no desayunan acumulan más grasa en las arterias

Os paso un articulo aparecido en el diario EL PAIS de hace unos días y que trata de un problema que muchas personas padecen y no son conscientes de ello. Si tienes la costumbre de no desayunar mas que un café por la mañana, échale un vistazo, quizás te sorprenda.

Desayunar solo un café, o menos del 5% de las calorías diarias (100 en una dieta de 2.000 calorías recomendadas) puede aumentar el riesgo de sufrir aterosclerosis, la acumulación de grasa en el interior de las arterias. Así lo afirma un estudio del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) realizado en colaboración con el Banco Santander. La aterosclerosis, incluso cuando es subclínica —es decir, sin síntomas— puede ser causa de un infarto cerebral o cardíaco.


Los investigadores utilizaron una nueva tecnología de ultrasonido que produce ecografías muy precisas en 3D para medir la acumulación de grasa en las arterias de 4.000 personas sin aparentes problemas cardiovasculares. Los voluntarios, todos empleados del Banco Santander entre los 40 y 54 años de edad, también respondieron a un cuestionario detallado sobre su dieta durante los 15 días previos al estudio.

Basándose en estos datos, publicados en la revista del Colegio Americano de Cardiología (JACC), los investigadores determinaron que sólo un quinto de los participantes tomaba un desayuno copioso (más del 20% de las calorías diarias), mientras que el 3% no desayunaba o lo hacía mal, consumiendo menos del 5% de las calorías diarias. En el primer grupo, mostraron algún tipo de aterosclerosis subclínica unas 57 personas de cada 100, pero los casos aumentaron a casi 75 personas por cada 100 en el segundo grupo.

“Este estudio le da un barniz científico a nuestro dicho popular”, dice el cardiólogo Isidro Vila Costa, que no participó en la investigación: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”.


Los resultados son independientes de otros factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad, diabetes o hipertensión. Además, centrándose en la aterosclerosis subclínica generalizada —aquella que afecta al menos a cuatro de las seis arterias principales del cuerpo, y por tanto es más seria— la incidencia casi se triplica en las personas que salen de casa sin comer, comparada con la de aquellas que desayunan fuerte: pasa de un 10% de los casos a un 29%.

Un buen desayuno pone en marcha el reloj biológico del cuerpo encargado de regular el hambre durante el resto del día. Al menos esta es la hipótesis que ahora barajan los autores del estudio. “Si uno no toma el desayuno, el reloj entra en un caos”, dice Valentín Fuster, principal autor del estudio, que también es director del CNIC y editor de JACC. “Comes más tarde e ingieres más calorías de las que deberías.” Esto podría explicar por qué también había más personas obesas o con colesterol elevado en el grupo que no desayunaba.

Antonio Bayés de Luna, un médico e investigador del Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares (CSIC-ICCC) ajeno a este estudio, está de acuerdo con la explicación. “El reloj biológico es una realidad”, dice, señalando que esta semana sus descubridores se han llevado un Premio Nobel. Por eso él recomienda a sus pacientes desayunar bien y, además, con calma. “Hay que sentarse y tomarse entre 15 y 20 minutos”, dice.

El cardiólogo Antonio Bayés de Luna recomienda "sentarse y tomarse entre 15 y 20 minutos"


No obstante, el estudio del CNIC no establece si el desayuno repercute directamente en la obstrucción de las arterias. Puede ser que la costumbre de no desayunar venga ligada a un estilo de vida poco saludable, y por eso se observa la curiosa asociación entre el consumo calórico por las mañanas y la salud cardiovascular. En este caso, el no desayunar podría servir como un indicador para identificar a aquellas personas que necesitan hacer cambios más considerables en su estilo de vida, dice Vila Costa. El grupo de participantes que se saltaba el desayuno incluía, proporcionalmente, más fumadores y consumidores asiduos de alcohol y de carnes rojas o procesadas.


Aunque los resultados del estudio indican que quizá sea más importante cuándo comemos que lo que comemos, no basta con empezar a desayunar mucho para proteger las arterias, según Fuster. Los investigadores recomiendan un desayuno energético, pero también sano, que podría incluir un café con leche, una pieza de fruta o vaso de zumo, frutos secos y un par de tostadas con tomate y aceite de oliva. "Lo importante es la actitud de la persona, cuidarse o no cuidarse”, dice Fuster. Y añade que para cuidarse hay que evitar todos los demás factores de riesgo cardiovascular, como la inactividad, el tabaco o una dieta alta en grasas y azúcares.

Ya sabes, hay que desayunar sano y abundante para evitar pegarnos después el atracón porque nos morimos de hambre.  De ti depende.

Saludos.

Luis Perona.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Alimentación y cáncer: comemos demasiada carne

Os dejo una entrevista al oncólogo (especialista en cancer) y profesor Henri Yoyeux que apareció en el diario EL PAIS hace unas semanas.

El oncólogo y profesor Henri Yoyeux, firme defensor de que la comida es la mejor medicina, publica en España la 'Biblia de la alimentación sana' Masticar 25 veces, tomar miel, comer una manzana para empezar el día o evitar la leche de vaca son algunas de sus recomendaciones

Comer es un acto instintivo, pero cada vez hay más evidencias de que no lo estamos haciendo bien. Ocurre, además, que los mensajes sobre lo que resulta bueno o malo para el organismo se multiplican y uno ya no sabe de qué alimentarse ni a qué fuentes acudir. Conforme más se lee, existe una mayor confusión.

Un ejemplo: en 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) causó una gran alerta mundial al anunciar que la carne procesada puede causar cáncer. Visto el revuelo, el organismo internacional tuvo que explicar que no había que dejar de tomarla, aunque sí reducir su ingesta en la medida de lo posible. Una de las eminencias en este asunto, el oncólogo y profesor Henri Joyeux, sostiene que debemos retirar o aminorar lo antes posible en nuestra dieta "los alimentos grasos, sobre todo las carnes y los productos de charcutería, acompañados de las salsas".


Desaconseja la carne, especialmente la roja, más de dos veces a la semana. Así lo manifiesta en el bestseller internacional Come bien hoy, vive mejor mañana (Ed. Planeta), que se publica en España el próximo 5 de septiembre.

Bautizada como "la Biblia de la alimentación saludable", esta obra que enseña a comer de forma nutritiva para alejarnos de las enfermedades ha vendido medio millón de ejemplares en Francia, país de origen del reputado doctor. La tesis es que el consumo de ciertos alimentos está relacionado con el cáncer, la diabetes, la obesidad y otras dolencias, y que debemos desterrar del menú ciertos ingredientes para gozar de una buena salud:

"Incluso personas sanas se plantean preguntas sobre sus hábitos alimentarios. Se están abriendo paso grandes cambios. La alimentación se va a convertir en la primera medicina".

Productos ecológicos ¿Con qué bebida acompaño las comidas? ¿Son tan recomendables los productos ecológicos? ¿Cómo conservo los alimentos y los preparo para aprovechar sus propiedades? Son algunas de las respuestas que ofrece este libro. A saber:

 "Una breve cocción al vapor, que no supere los 95 grados, además de conservar vitaminas y fitohormonas, convierte en bio los alimentos, pues deja en el agua metales pesados, pesticidas y otras sustancias tóxicas". Si vas a comer carne, el oncólogo apuesta por la procedente de seres alados, en lugar de cuadrúpedos.

Además, aconseja masticar bien para prevenir el alzhéimer -un mínimo de 25 veces-. "El primer signo de su aparición es la pérdida del sentido del gusto, por lo que es importante estimular siempre las papilas gustativas". Respecto a la polémica con los productos lácteos, el doctor sentencia: "Que sean de oveja o de cabra, y no de vaca, y preferiblemente sólo dos o tres veces al día".


Sí ensalza en cambio la miel y todos los productos procedentes de la abeja. Para Joyeux, los medicamentos son muy eficaces para alcanzar los objetivos que persiguen, sin embargo, también provocan efectos adversos que no tienen estos comportamientos de prevención: las pequeñas decisiones en el día a día de nuestros hábitos fáciles de comprender y muy eficaces para mantenernos saludables.

Pero no están presentes en el discurso de cadenas de televisión, ni siquiera las públicas, "porque no aportan nada desde el punto de vista del lucro", sentencia el autor.

Empezar el día con una manzana. El médico digestivo describe las dietas que funcionan y las que deberíamos evitar porque ponen en riesgo la salud con el fin de perder peso. Aconseja que la proporción de productos vegetales respecto a cárnicos debe ser de 80/20, una manzanilla antes de dormir y una manzana como costumbre para empezar el día. Tres tazas de tisanas al día (tomillo, romero o té verde) son fuente de buena salud. De la mala, en cambio, el pan blanco y el calcio en exceso: "Aumenta el riesgo de sufrir párkinson".


 Y no restringe del todo el alcohol, aunque nada de atiborrarse el sábado o el domingo. Se trata de ir consumiendo una botella de vino de 75 ml a lo largo de la semana, al estilo francés: "Facilita la digestión, ya que permite que la musculatura lisa de la parte superior del tubo digestivo se contraiga, que el píloro se abra y que el duodeno y el intestino delgado alto se contraigan. Y evita las infecciones del aparato urinario, la nefritis y la cistitis".

A la hora de cocinar, el médico apuesta por las barbacoas verticales: "Cuando el fuego se coloca horizontalmente bajo el alimento se producen alimentos cancerígenos como los benzopirenos". Para evitar la enfermedad, el oncólogo apuesta por ingerir 500 gramos de fruta y verdura al día: "Se reduce en un 50% la probabilidad de padecer cáncer de colon y del tubo digestivo". Su favorita es la granada, que actúa contra el colesterol. Y destaca los beneficios del ajo y del romero, inhibidores del proceso de formación de los tumores.

Respecto a una dieta sin gluten -cada vez hay más personas no celíacas que se suman al movimiento gluten free como estilo de vida-, el autor afirma que la alergia o intolerancia es causa de porosidad intestinal, es decir, intestino permeable. "Se produce una absorción intestinal deficiente, que desemboca en diarrea, fatiga, dolores de abdomen, pérdida de peso, anemia...". Chocolate, cerveza, alcohol a base de cereales como el vodka, productos de charcutería, sopas precocinadas, aderezos para ensaladas... Joyeux advierte de que un artículo incluya en su etiqueta la fórmula 'sin trigo' no supone necesariamente que no lleve gluten, "por lo que debemos tener cuidado y no caer en las trampas del sector alimentario". Las mentiras de la industria

También declara la guerra a los alimentos funcionales con eslóganes nutricionales a menudo exagerados o, incluso, falsos: "Es el caso de los yogures que aseguran reducir el colesterol gracias a la adición de Fito esteroles, o de las margarinas o mantequillas modificadas. No son más que paparruchas".


En cuanto a la obesidad, uno de los grandes males del siglo XXI, echarle toda la culpa a la genética o a un factor infeccioso es científicamente falso según el profesor, pero continúa siendo el argumento que esgrimen algunas escuelas de medicina que cierran los ojos a los hábitos alimentarios. "A menos que lo que ocurra en realidad sea que reciben financiación de grupos de presión muy poderosos".


Creo que son recomendaciones sencillas y prácticas, ya sabes puedes pagar antes o después, lo que no pagues en prevención, lo pagarás en enfermedad y tratamientos médicos.

Yo elijo pagar antes.

Saludos.

Luis Perona.