viernes, 2 de junio de 2017

Aceite de Palma

Ultimamente se habla mucho del aceite de palma, os dejo un articulo que apareció hace unas semanas en el diario EL PAIS sobre el tema, espero que os guste.

Si mira en su despensa, no lo verá a primera vista, pero es muy probable que el aceite de palma esté ahí, en gran parte de los alimentos que almacena. Haga la prueba y revise la etiqueta de sus galletas, aperitivos, untables, chocolates, bollería, sopas instantáneas, pizzas o helados.


El ingrediente, que a veces aparece camuflado bajo otras denominaciones, como aceite de palmiste, estearina de palma o incluso el nombre de la especie de la que procede, Elaeis guineensis, es el rey de los productos ultra procesados, la grasa estrella para la industria alimentaria. En las últimas semanas, está en boca de todos.

La polémica sobre su uso ha alcanzado tales dimensiones que varias cadenas de supermercados han anunciado su intención de prescindir del aceite de palma en sus productos de marca blanca e incluso el Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición no de ley que, entre otras disposiciones, insta al Gobierno a restringir el acceso a los productos con aceite de palma por parte de la población infantil.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) también ha recordado en un comunicado que «se está trabajando con la industria alimentaria y otros agentes implicados en la reformulación o mejora de la composición de los alimentos», lo que incluye la sustitución de las grasas empleadas «por otras vegetales más saludables».


Pero, ¿qué efectos tiene sobre la salud?, ¿por qué se ha convertido en el último demonio de la alimentación?

En primer lugar, el aceite de palma es muy rico en grasas saturadas, por lo que «no es recomendable en un contexto de dieta saludable, ya que eleva el colesterol y puede favorecer la aterosclerosis y enfermedades cardiovasculares», señala la AECOSAN, que recuerda que las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconsejan reducir la ingesta de estas grasas y limitar su consumo a menos del 10% de las calorías totales de la dieta (un máximo de 20-22 gramos de grasa saturada al día para un régimen aproximado de 2.000 kcal).

Al igual que la agencia, muchas voces, como la Asociación Española de Pediatría, se han manifestado en las últimas semanas asemejando el perfil de este aceite con el de otros productos ricos en grasas saturadas y señalando que al margen de la recomendación general de limitar el consumo de estas grasas «no existen datos específicos concluyentes sobre el consumo de aceite de palma, sobre todo cuando se estudia en el contexto de una dieta equilibrada».

Sin embargo, otros especialistas, como Aitor Sánchez, dietista-nutricionista, tecnólogo alimentario y divulgador científico, consideran que este argumento «supone una simplificación enorme porque hace tiempo que sabemos que no todas las grasas saturadas son iguales». El perfil de estas grasas, explica, depende mucho de sus características. «Y resulta que el aceite de palma está compuesto principalmente por ácido palmítico, que se ha demostrado como uno de los menos saludables dentro de los saturados, tanto a nivel cardiovascular como en la relación que tiene con la aparición de diferentes patologías, como el cáncer». Lo más preocupante, subraya, es que para su empleo en la industria, el aceite se somete a un proceso de refinado en el que se forman ciertas sustancias, como el glicidol, sus ésteres y los MCPD (monocloropropanodiol). Estas moléculas que aparecen al calentar la grasa a altas temperaturas (superiores a 200 grados) se han asociado con un mayor riesgo de problemas como el cáncer.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado recientemente un informe en el que precisamente advierte sobre la excesiva exposición de los consumidores ante estos compuestos, que no sólo se forman en el proceso de obtención de aceite de palma para uso industrial sino también, en mayor o menor medida, en otros aceites vegetales que se refinan.

Este refinado es fundamental para aportar al aceite algunas de sus propiedades más apreciadas por la industria, como su sabor neutro. «Además confiere una buena textura, permite que el producto se mantenga sólido a temperatura ambiente y se deshaga en la boca, le da estabilidad... También es muy barato, por lo que su uso es realmente rentable para las compañías», añade Miguel Ángel Martínez, catedrático de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Navarra y uno de los principales investigadores sobre la dieta mediterránea en nuestro país, quien recuerda que un tercio del consumo mundial del aceite vegetal procede del aceite de palma pese a que su empleo masivo no sólo tiene consecuencias para la salud, sino también éticas y medioambientales.

Por todos estos motivos, no es la primera vez que el aceite de palma se pone en la picota pública. Sin embargo, hasta hace apenas tres años, su uso permanecía en gran medida velado para el gran público ya que la legislación permitía ocultar su empleo bajo la denominación genérica de «aceites vegetales». Desde que, en 2014, entró en vigor el Reglamento Europeo 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, es obligatorio especificar el origen de la grasa que emplea un producto (no es lo mismo usar aceite de oliva, rico en ácidos grasos mono insaturados, cuyas propiedades se han demostrado beneficiosas para la salud, que otras grasas), aunque no hay obligación de mencionar el porcentaje real empleado, algo que reclaman muchos especialistas.

«En muchos se puede inferir evaluando la cantidad de grasas saturadas que tiene, pero debería detallarse», asegura Carlos Ríos, dietista-nutricionista y miembro del colectivo Dietética sin patrocinadores. La información nutricional que aparece en el etiquetado es muy mejorable, coinciden en señalar los expertos consultados.

«Ahora ha saltado la preocupación por el aceite de palma, pero hay situaciones más escandalosas, como por ejemplo que no sea obligatorio mencionar la presencia de ácidos grasos trans, cuyos efectos para la salud son mucho más perjudiciales», subraya Miguel Ángel Martínez.

No sólo es legal no detallar la presencia de este ingrediente en los productos -puede aparecer bajo la denominación de «grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas»-, sino que el porcentaje que se emplea puede integrarse dentro del porcentaje general de grasas saturadas declaradas pese a que sus efectos para la salud son mucho más nocivos.

En el año 2006, un meta análisis publicado en la revista médica The New England Journal of Medicine demostró que un aumento del 2% de la energía diaria a través de la ingesta de ácidos grasos trans se relaciona con un incremento del 23% en el riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria. La evidencia científica contra las trans llevó a que algunos países, como Dinamarca, limitaran duramente su uso en la cadena alimentaria, aunque en la mayoría de las naciones no se ha elaborado una legislación al respecto de su uso, sino que la regulación se ha limitado a una serie de recomendaciones para reducir su empleo a menos de un 2% de la grasa total del producto.

Según explica el investigador, las trans -que se elaboran mediante un proceso de hidrogenación de aceites vegetales- nacieron precisamente para ocupar el lugar de grasas saturadas de origen animal en los productos procesados, después de que varios estudios asociaran su uso con un aumento del riesgo cardiovascular sin saber que su perfil era aún peor que el de sus predecesoras. Posteriormente, el uso del aceite de palma también se potenció como sustituto de las trans, aunque, nuevamente, no parece la alternativa óptima para la salud de los consumidores.

La polémica en torno al aceite de palma ha hecho que mucha gente haya empezado a buscar productos que en su composición no contengan este ingrediente, sustituyéndolos por otros que emplean otros tipos de grasa. Sin embargo, para los expertos en nutrición, esa «no es la solución del problema».

«Un ultra procesado que no contenga aceite de palma no es por ello más saludable. Contendrá muy probablemente otras grasas de mala calidad, grandes cantidades de azúcares, sal y harinas refinadas, cuyo perfil nutricional tampoco es recomendable», apunta Miguel Ángel Lurueña, especialista en Tecnología de los Alimentos y consultor científico-tecnológico independiente para empresas alimentarias. «Se está demonizando el aceite de palma, como también ha pasado con el azúcar, pero esa no es la cuestión principal. Hay que fijarse en el alimento en su conjunto. Y si lo que te preocupa es la salud, lo que tienes que hacer es dejar de comer comida ultra procesada en general, no uno de sus componentes en concreto», añade.


«No comemos nutrientes, sino alimentos», subraya en la misma línea Carlos Ríos, que explica que es fundamental tener en cuenta la «matriz alimentaria», las interacciones entre todos los componentes de un producto y nuestro organismo. La «comida real», la que no pasa por un proceso largo de elaboración industrial, puede ser rica en componentes como los ácidos grasos saturados, pero, en su conjunto, también posee otros elementos beneficiosos que, compensan, al menos en parte, los perjuicios asociados a un determinado nutriente, explica.

Coinciden con su punto de vista Martínez y Sánchez: «La mejor garantía es apostar por los alimentos en los que no es necesario mirar la etiqueta, porque no la tienen.

Hay que basar la dieta en alimentos frescos o mínimamente manipulados, en frutas, verduras, legumbres, carnes no procesadas, porque esos son saludables al 100%», remarcan.

«Muchas empresas han reaccionado a polémicas como la del aceite de palma retirando el componente en cuestión, pero reformulando los productos de forma que contengan ingredientes poco saludables, lo que en definitiva es una estrategia de márketing que no aporta nada», reflexiona Lurueña, que también critica que las autoridades reaccionen a golpe de polémicas y sólo pongan parches que no abordan el problema de la alimentación en su conjunto.

«La dieta de los españoles, a día de hoy, no es la mediterránea, sino la ultra procesada y eso tiene una relación directa con el hecho de que las enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares y el cáncer sean las principales causas de mortalidad en nuestro país», coincide Ríos. «Si queremos que se reduzca el consumo de estos productos procesados insanos, ¿por qué no utilizar las mismas estrategias que se utilizaron en la lucha contra el tabaco y fueron efectivas?», expone.

No se trata de demonizar periódicamente un ingrediente, añade, sino que «la lógica y el sentido común nos dicen que deberíamos conjugar estrategias como los impuestos, campañas de concienciación y sensibilización, prohibición de publicidad, etiquetado del envase, etc. La industria está ejerciendo su poder, pero necesitamos urgentemente medidas políticas que regulen la situación y que aumenten la percepción del riesgo entre la población», concluye.


Creo que el mensaje es muy claro, si quieres evitar el aceite de palma o las grasas trans, elimina de tu dieta los alimentos procesados y consume mas frutas y verduras.

Saludos.
Luis Perona

domingo, 21 de mayo de 2017

Ajo

El ajo combate enfermedades del corazón y cáncer, regula el nivel del colesterol, inhibe los coágulos sanguíneos y reduce la tensión arterial.

Recibe el nombre del latín Allium, que significa caliente debido a  su sabor. Los dientes de ajo crudo tienen un componente llamado alina que es rico en azufre, y tiene vitaminas y minerales como el selenio y el germanio.

¿Para que sirve el ajo?

Del ajo parece que todo son ventajas, algunos datos:

Reduce el riesgo de desarrollar cáncer de colon, esófago y estomago, en un 35%.

El ajo evita que se agrupen las plaquetas y por tanto evita los coágulos. También reduce el fibrinógeno, una proteína responsable de la formación de coágulos.

Interviene en la producción de colesterol en el hígado, y disminuye el colesterol total y los triglicéridos hasta un 13%

Actúa como agente microbiano contra los virus, bacterias, hongos y lombrices. refuerza el sistema inmunológico y las infecciones para tratar las dolencias agudas. Elimina los hongos

El ajo es uno de los mejores alimentos para potenciar la desintoxicación, su alto contenido en azufre ayuda al hígado a liberarse de sustancias para que el organismo las elimine.

Una de las maneras sencillas para eliminar las verrugas es aplicando el ajo directamente sobre la piel, en un periodo de 2 a 4 semanas se empiezan a ver los resultados. Se cree que las verrugas están creadas por un virus y el ajo las ataca al tener propiedades anti bacterianas. También funciona en los callos en los pies.

¿Tiene algún efecto secundario?

El ajo favorece la circulación sanguínea, por tanto si se toman medicamentos para fluidificar la sangre (como el Sintron) hay que hablar con el medico para ver si debes tomar suplementos de ajo. Las lactantes deben tener cuidado porque a través de la leche puede llegar al bebe y provocar cólicos.

Para todo lo demás el ajo es el mejor limpiador y antibiótico natural del cuerpo.

Si te molesta el sabor o el olor que deja al consumirlo, puedes cepillarte los dientes con algún dentífrico que tenga menta o masticar hojas de menta, eso lo elimina.

Si no te gusta el sabor puedes conseguir ajo negro en los supermercados, que se obtiene mediante la colocación de ajo crudo fresco en un recipiente de fermentación con agua de Mar, para lograr la fermentación natural de 60 a 90 días. Tiene las mismas propiedades pero sin el sabor y olor característicos del ajo.

Saludos.

Luis Perona








martes, 9 de mayo de 2017

Cúrcuma

En este post os cuento lo que aparecía esta semana en el diario EL PAIS respecto a la cúrcuma.

Le llaman el azafrán de Oriente y de un tiempo a esta parte se puede encontrar en cualquier lado. Desde grandes superficies hasta herbolarios.

Cada vez son más los que apuestan por la cúrcuma, una planta herbácea de la familia de zingiberácea -hermana del jengibre-, nativa del suroeste de la India y a la que muchos profesionales describen como un "ibuprofeno natural". "Debido a los cucuminoides, la planta reúne propiedades antiinflamatorias", asegura Terica Uriol, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y directora del centro de nutrición y dietética con el mismo nombre.


"Este componente inhibe la producción de prostaglandinas inflamatorias [sustancias que estimulan las terminales nerviosas del dolor] y convierte a la cúrcuma en una planta incluso más efectiva que algunos medicamentos antiinflamatorios", señala la profesional. Por eso, Uriol recomienda una pequeña dosis diaria de esta zingiberácea a personas con artritis, colon irritable, afección de muelas o dolor menstrual, entre otras dolencias.

Al cocinar la planta más de 15 minutos, sus propiedades desaparecen en un 80%. Los expertos recomiendan añadirla al plato una vez finalizada la cocción

Patricia Yárnoz, dietista -clínico en la clínica de la Universidad de Navarra va más allá. Según esta experta, la curcumina refuerza la reparación del ADN.

"Numerosos estudios apuntan a que este alimento puede ser una alternativa económica para aquellos países en vías de desarrollo que traten de paliar el efecto nocivo del arsénico en poblaciones expuestas a este tóxico", asegura la profesional.

Estos profesionales, que han reunido estudios internacionales llevados a cabo durante 30 años, destacan de la cúrcuma "su actividad antibacteriana, antifúngica y antiparasitaria". Además, según ellos, las propiedades de esta planta frente a procesos de inflamación, granulación o remodelación de los tejidos convierten a la zingiberácea en un "tratamiento efectivo para la cicatrización".


Milagro para el hígado.

Una de las principales propiedades de los extractos de la cúrcuma y de la curcumina es su actividad hepatoprotectora. El estudio A review of plants used in the treatment of liver disease, de Luper S., científico estadounidense del Southwest College of Naturopathic Medicine, ha demostrado que el azafrán de Oriente "induce la contracción de la vesícula biliar y previene la formación del colesterol en la bilis de los ratones".

Con esta línea coincide Uriol: "Al aumentar los antioxidantes del organismo, los fabricados por el ser humano, la cúrcuma favorece la desintoxicación del hígado, un vaciado de la vesícula biliar y, por tanto, mejora la digestión y elimina los gases". Así, pacientes con un cuadro de hepatitis, de insuficiencia biliar, de fibrosis, de hígado graso o de colesterol mejorarían al tomar una pequeña dosis de cúrcuma todos los días. Si bien es cierto que las últimas investigaciones empiezan a ver en esta planta un antídoto contra ciertos tipos de tumores, lo único que se ha demostrado en ratones es que, a largo plazo, "un uso cotidiano de la cúrcuma repara los daños causados por la quimioterapia y otros medicamentos usados para curar cánceres de hígado, duodeno y piel", incide Uriol.


En la cocina pese a que la planta tiene un metro de altura, de la cúrcuma sólo se usa la raíz molida. Ésta se emplea en la cocina como especia y sirve para dar a los platos sabor -apenas perceptible, un tanto amargo- y color -amarillo-naranja-. Prácticamente, se puede combinar con cualquier receta.

Por ejemplo, Uriol recomienda añadir cúrcuma a legumbres, a cremas de verduras, a sopas, a salsas o a arroces a modo de colorante. "Lo mejor es mezclarla con pimienta negra. Este alimento impide la degradación de los cucuminoides en el intestino, por lo que se absorben en mayor cantidad", aconseja la experta. Eso sí, la nutricionista advierte: si se cuece durante más de 15 minutos, desaparecen sus principios activos en un 80%. De ahí que lo ideal sea aplicarla justo al final de la cocción y una vez apagado el fuego.

Saludos.


Luis Perona.

jueves, 4 de mayo de 2017

Acido Hialurónico.

Seguramente has oído este nombre muchas veces en anuncios de cosméticos y cremas de televisión.

Pero, ¿que es el ácido hialurónico?

Es un componente de los tejidos conjuntivos del cuerpo, de las articulaciones, la piel y los ojos. Su carencia contribuye al envejecimiento prematuro y a la enfermedad en los tejidos.


Es un componente clave del tejido sinovial que es como una membrana que contiene el liquido sinovial que sirve como un lubricante para las articulaciones igual que el aceite en el motor del coche.

También actúa como amortiguador de golpes y para transportar nutrientes al interior de la articulación ya que el cartílago no tiene vasos sanguíneos por lo que el liquido sinovial actúa para transportar los nutrientes, regenerar el cartílago y eliminar los desechos.

También se utiliza para mantener la piel sana, el colágeno, es como el adhesivo del tejido conjuntivo, que hace que su estructura permanezca unida a la vez que mantiene la elasticidad y el tono de la piel. El acido hialuronico favorece la producción de colágeno y es esencial para mantener la humedad de las células de la piel y entre ellas.


En el caso de la osteoartritis y la artritis reumatoide, el liquido sinovial se descompone en pequeñas porciones y pierde parte de su poder lubricante y su capacidad para absorber golpes, y el cartílago se degenera debido a la inflamación y la perdida de liquido. El acido hialuronico funciona contrarrestando sus efectos.

¿Qué dosis debo tomar?

Siempre lo mejor es que te lo diga un especialista, pero normalmente la dosis puede ser entre 1000 a 2000 mg por día
        
¿Para que enfermedades sirve?

Para las relacionadas con articulaciones, como artritis, también ayuda en hematomas o magulladuras, así como problemas de envejecimiento y cutáneos.

Saludos.

Luis Perona.